- La piel de la cara es más fina y tiene más glándulas sebáceas.
- La piel es ligeramente ácida: pH de 4,5 a 5,5.
- Un producto para cara y cuerpo sirve si no notas tirantez.
- En la cara, poca cantidad y sin frotar.

La piel de la cara no es como la del resto del cuerpo
- Es más fina. Sobre todo alrededor de los ojos, donde reacciona antes al frotado y a los productos agresivos.
- Tiene más glándulas sebáceas. Especialmente en la frente, la nariz y la barbilla (la llamada zona T). Por eso brilla más y es más propensa a granos y puntos negros.
- Está más expuesta. Sol, frío, viento, contaminación y, en muchos hombres, el afeitado diario.
La piel corporal, sobre todo en espalda, piernas y brazos, es más gruesa y tolera mejor una limpieza más intensa.
El pH, en pocas palabras
La superficie de la piel es ligeramente ácida, con un pH aproximado de entre 4,5 y 5,5. Esa acidez forma parte de su barrera protectora. Los jabones tradicionales en pastilla suelen ser alcalinos, con un pH de 9 a 10, y en algunas personas resecan la piel. Los limpiadores líquidos con tensioactivos sintéticos suelen formularse con un pH más cercano al de la piel.
¿Puedo usar el mismo producto para cara y cuerpo?
Sí, si el producto está pensado para ambos usos y tu piel lo tolera bien. Nuestro jabón líquido está formulado para cara y cuerpo. Para saber si te va bien, fíjate en cómo queda la cara media hora después de lavarla:
- Cómoda, sin brillo excesivo: el producto te funciona.
- Tirante, áspera o con descamación: tu piel facial es seca o sensible. Usa un limpiador facial suave y reserva el jabón para el cuerpo.
- Con brillo a las pocas horas o granos frecuentes: puede que necesites un limpiador facial específico para piel grasa. Si el acné es persistente, consulta a un dermatólogo.
Barba y afeitado
Bajo la barba se acumulan grasa, restos de comida y células muertas. Lávala con la cara, aclárala bien y sécala por completo. Si te afeitas, hazlo después de la ducha: el vapor y el agua templada ablandan el vello y reducen la irritación.
Errores habituales
- Frotar la cara con la toalla o con una esponja corporal.
- Lavar la cara con agua muy caliente.
- Usar demasiado producto. En la cara basta con una cantidad del tamaño de un garbanzo.
- No aclarar la línea del pelo, las aletas de la nariz y el cuello.
Este artículo es informativo y no sustituye el consejo de un dermatólogo, médico o farmacéutico. Si tienes una afección de la piel o del cuero cabelludo, consulta a un profesional.